domingo, 27 de mayo de 2007

Con todo y despenalización ¡a la cárcel!

La despenalización del aborto, por jurídicamente ineficaz e inepta, deja a los médicos que practicaron abortos con plena responsabilidad por la muerte de sus víctimas.

Todo feticidio que se cometa en la ciudad de México D.F. dentro de las primeras doce semanas de gestación deberá ser perseguido como homicidio con agravantes.

Las reformas al Código Penal Para el Distrito Federal del 25 de abril de 2007 dejaron el Art. 144 del mismo como sigue: Aborto es la interrupción del embarazo después de la décima segunda semana de gestación. Para los efectos de este Código, el embarazo es la parte del proceso de reproducción humana que comienza con la implantación del embrión en el endometrio.

Concluimos por consiguiente que el tipo penal ‘aborto’ desaparece como tal para las primeras doce semanas. Y para reglamentar la conducta médica del Sector Salud se incorporan a un Código Penal adiciones a la Ley de Salud del Distrito Federal, el Art. 16 Bis 6 para ‘…atenderán las solicitudes de interrupción del embarazo de las mujeres solicitantes…’ y el Art. 16 Bis 8 que dice: La atención a la salud sexual y reproductiva tiene carácter prioritario. Los servicios que se presten en la materia constituyen un medio para el ejercicio del derecho de toda persona a decidir de manera libre, responsable e informada, sobre el número y espaciamiento de los hijos…

Sepamos primero distinguir entre suspensión del embarazo y sus consecuencias a manos de médicos y como parte de una ley de salud. Como parte de una ley de salud y a manos de médicos dignos de ese nombre, suspensión del embarazo no puede equivaler a feticidio; a menos que salud sea redefinida como muerte; a menos que médico sea redefinido como asesino, lo que la ley no dice. Y menos aún expresamente para justificar expresamente feticidios.

Lo fundamental es la concordancia de este punto con la Carta Magna a cuyo Art. 4º alude.

Interpretar la Constitución con criterio genocida, con criterio asesino, como implicando la voluntad del Constituyente de cambiar salud por muerte, y a la profesión médica a profesión de verdugos es ridículo. De ahí que, dada la Ley Eminente a la que alude, los feticidios supuestamente justificados queden, lejos de justificados, PENALIZADOS.

Lo que la Constitución dice en su Art. 4º: Toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y el espaciamiento de sus hijos.

Lo que la Constitución NO dice en parte alguna: Que el feticidio filicida sea jurídicamente aceptable como derecho para fijar número, o para espaciar hijos como si fueran animales. ¡Mucho menos que responsable equivalga a filicida! Y dado que las modificaciones tampoco lo aclaran así de manera plena, ni habría servido jurídicamente que lo hicieran dado que la Constitución prevalece sobre todas las leyes que deben emanar de ella, es una salida que sigue cerrada al feticidio.

¡Atención por tanto jueces, y procuradores de justicia!

Al establecer el Art. 144 modificado que: el embarazo es la parte del proceso de reproducción humana que comienza con la implantación del embrión en el endometrio, se reconoce -implícitamente- que dicho bien ―vida humana― es un valor objetivo superior a la salud, ya que la salud sólo puede ser parte de la misma vida. En resumen: La demencia legislativa por lo demás evidente en la oscuridad y en la intención no afirma abiertamente poder devolver la vida que es el todo, como puede devolverse la salud a quien tiene vida. Existe por tanto el reconocimiento implícito de que dicho bien, vida, superior a la salud, debe ser para toda ley de salud prioritaria; y no puede, por tanto, faltarle la tutela penal prioritaria. En el derecho positivo la letra rige, define y constriñe.

Reproducción humana dice la misma ley, afirmando por tanto, que hay dos vidas, la gestante y la gestada. ¡Y no solo una como aberrantemente pretenden el perredismo inicuo y sus cómplices!

Al hablar de reproducción humana, hace referencia a un bien que rebasa valorativamente a todos los individuos de la raza humana en cuanto tales, a un bien más grande que la familia, y aún mayor que la patria misma; a un valor tutelado por el delito de genocidio como lo sanciona el Art. 149-Bis el Código Penal Federal. Delito de reconocimiento internacional para prevenir delitos contra la humanidad. La letra rige.

La introducción anómala de una ley de salud dirigida a la profesión médica sujeta por conveniencia pública al Juramento de Hipócrates, y a conveniencia personal y profesional porque un médico requiere estar por encima de toda sospecha criminal para poder subsistir de su profesión, al menos en cualquier país de cuerdos, no da lugar a que se interprete salud como licencia para matar; y menos aún cuando dicha conducta típica de un delito penal no está cabalmente especificada en ella como permiso con todas las letras necesarias al caso. La letra rige, define y constriñe.

En otras palabras, la interrupción del embarazo no ofrece problema si se conserva con vida al individuo en su etapa fetal; pero, de perecer dicho individuo, o de recibir lesiones graves, el delito de homicidio calificado suple con creces por la desaparición del tipo aborto, ya que como hemos dicho ‘suspensión del embarazo’ no es daño SINO POR SUS CONSECUENCIAS hasta aquí no explicitadas y que son tan obvias como para que hubiera cambiado la votación de la Asamblea de haberse planteado con el mínimo de objetividad: ¿Vota usted por el feticidio filicida como derecho? En cuyo caso se habría rechazado, o habría sido explicitado conforme a técnica mínima de claridad legislativa. En el derecho positivo la letra rige.

Puede usted, médico, suspender el embarazo... ¡Pero cuidado que como médico es usted responsable por las consecuencias! Puede destrozar al individuo en su etapa fetal ¡pero cuidado con cualquier daño que sufra por ello! ¿De locos? ¿Y quien dijo que bestias no podían salir electas en una democracia? ¿Qué no saben ‘médicos’ que el hombre sin la religión y sin la ley no es más que una bestia? ¿Tampoco se habían enterado que la prédica en este pobre México es el laicismo contra la religión y la despenalización contra la ley? ¡Pues ni así se salvan de la cárcel dada la redacción de la ley! Sobre todo en consideración a la tutela constitucional y de los tratados internacionales suscritos por México que tutelan los derechos desde el seno materno.

El artículo primero constitucional otorga a sus víctimas todas las garantías que a ustedes mismos otorga, al beneficiar a todo individuo. Fíjense bien, individuo, y ustedes, ¿¿médicos? ¿no saben lo que significa individuo?? ¿Cómo podrían extraerlo si no? ¡No hay alquimia para transmutar muerte en salud! ¡Ni perredada que la ley admita para convertir salud en muerte!

¿Cómo llamarías, médico, a que te hubieran muerto antes de las doce semanas de gestación? ¿No eres hombre para llamarle homicidio? Y tú, ‘legislador’, ¿no sabes que la ley para serlo requiere de lógica y congruencia debiendo combatir vicios sexuales en defensa de la vida, y no combatir la vida para favorecer vicios sexuales? Ya comienza el votante a discernir entre elegir ciudadanos como debe, a elegir brujas y demonios para su ruina.

Por consiguiente se aplica:

C.P.D.F. LIBRO SEGUNDO.TÍTULO DECIMONOVENO.
Delitos contra la vida y la integridad corporal.
CAPÍTULO II. Homicidio.
Artículo 302. Comete el delito de homicidio: el que priva de la vida a otro.

Comentario: Ese otro es el individuo en su etapa fetal.

CAPÍTULO III. Reglas comunes para lesiones y homicidio.
Artículo 315. Se entiende que las lesiones y el homicidio, son calificados, cuando se cometen con premeditación, con ventaja, con alevosía o a traición.

Hay premeditación: siempre que el reo cause intencionalmente una lesión, después de haber reflexionado sobre el delito que va a cometer. Se presumirá que existe premeditación cuando las lesiones o el homicidio se cometan por inundación, incendio, minas, bombas o explosivos; por medio de venenos o cualquiera otra sustancia nociva a la salud, contagio venéreo, asfixia o enervantes o por retribución dada o prometida; por tormento, motivos depravados o brutal ferocidad.

Artículo 320. Al autor de un homicidio calificado se le impondrán de veinte a cincuenta años de prisión.

La única diferencia con el C.P.F. del que está tomado el C.P.D.F. está en la pena máxima de sesenta 60 años en vez de 50 cincuenta para homicidio calificado en este último.

Queda en evidencia que se cumplen todos los elementos del tipo penal homicidio en ambos códigos, lo que obliga a la inmediata intervención del M.P. para consignar por homicidio con agravantes a todos los participantes, más lo que resulte. Imposición de ley.

De manera que podrán agradecer la intentona perredista como la trampa en la que cayeron, ya que nunca en conciencia podría ser creíble.

La ley, ¿médicos?, no es arbitraria imposición, ni juguete de mentes enfermas. Si toda la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, más el Congreso de la Unión bajo los efectos del alcohol declaran que el homicidio amerita premio y no castigo, eso, avalado por todos los poderes del averno y sus compinches no es ley sino delito. Su promulgación no obliga, solo convoca a los sectores sanos a exigir el debido castigo penal a los promotores y legisladores delincuentes.

La función legislativa no puede ser traicionada impunemente por los émulos de Judas Iscariote.

La ley debe sujetarse al derecho natural, no al capricho, a la estupidez, o al vicio.

Resumiendo: El delito lo es por razón del daño, no por capricho legislativo; ni puede dejar de serlo por borrachera, drogamiento, cohecho, o estupidez legislativa. Su promulgación contraria a la justicia y al derecho sólo convoca a la nación a hacer justicia contra el promulgador y los legisladores delincuentes.

El gobierno se haya dividido en tres poderes: Legislativo, Judicial y ejecutivo. Y la demencia legislativa, en cuanto tal, no obliga a demencia ejecutiva ni judicial. Los tipos penales relativos al homicidio y al genocidio arrojan la normatividad penal fundamental al caso para los integrantes de todos los poderes.

La correcta aplicación de la ley sentenciando a penas de cárcel a feticidas, iguales o superiores al homicidio de adultos sin excepciones discriminatorias por edad es un cambio que todo verdadero abogado desea para mantener la racionalidad del derecho.

El tipo penal discriminatorio “aborto” es tan irracional en la fijación de penas atenuadas discriminatoriamente por edad que postula: “A mayor daño, menor penalización” lo cual constituye la mayor aberración mental concebible para el derecho penal. Esto es evidente cuando comparamos la vida restante (único bien tutelado por el tipo penal) del feto promedio comparado con el adulto promedio. El daño ocasionado EN PERDIDA DE AÑOS DE VIDA, ¿es mayor o es menor? Pues mayor tiene que ser la pena.

Por consiguiente, al quedar la penalización por asesinato de humanos inermes en el Distrito Federal dividida en tres etapas: 1ª) Desaparecida la penalización por el feticidio como aborto se aplica homicidio con agravantes hasta las doce semanas de embarazo, ya que la figura "suspensión del embarazo" no justifica explícitamente feticidio alguno al referirse a ley de salud y no de muerte. 2ª) Penalización como aborto entre las 12 y las 36 semanas que concluyen con el nacimiento. 3ª) Vuelve a aplicarse el tipo penal homicidio de asesinarse al nacido. De esta manera lo legislado, habiendo dejado un parche irracional con penalización disminuida para una etapa de desarrollo intermedia entre las 12 y las 36 semanas de gestación, no obliga a seria consideración de jueces y MM.PP. quienes, ateniéndose a la racionalidad de la penalización por homicidio, más los agravantes según el caso, deben perseguir y castigar conforme al mismo so pena de valorar la vida humana por debajo de cualquier capricho y conveniencia.

Para la etapa entre 12 y 36 semanas de embarazo: AL SUBSISTIR DOS TIPOS PENALES SIMULTÁNEAMENTE PARA EL MISMO DELITO POR TUTELAR LA MISMA NATURALEZA HUMANA EN LA VIDA QUE TUTELA, HOMICIDIO Y ABORTO; LOS PODERES EJECUTIVO Y JUDICIAL CUMPLEN CON EL LEGISLATIVO AL ELEGIR CUALQUIERA DE AMBAS FORMAS, DEBIENDO HACERLO BAJO SU RESPONSABILIDAD PERSONAL DE LA MANERA MÁS RACIONAL, QUE SERÁ SIEMPRE LA QUE OFRECE MAYOR SEGURIDAD AL BIEN TUTELADO, LA VIDA DEL SER HUMANO. Y la única tutela digna de ese nombre es la dada por el tipo penal homicidio calificado.

ESTO ES LO QUE DEBE FINIQUITAR AL TIPO PENAL ABORTO EN BENEFICIO DE LOS NONATOS. Y en relación a las demencias legislativas con tendencia a cundir como disculpas malévolas del tipo "Es por salud y bien de las mujeres", recordemos que desde que se inventaron y aceptaron las disculpas (DE CUALQUIER TIPO, PERO SOBRE TODO LAS IDIOTAS) se acabaron los imbéciles, los traidores, los criminales... ¡Pero sobre todo los inteligentes!

Basta con una observación para dejar en claro lo que la fuerza bruta de los medios de difusión ha oscurecido: ¿Desea usted para otros lo intolerable para usted, que lo hubieran muerto antes de sus primeras doce semanas de vida?

Para acabar con los cínicos bastará con: ¿Si? ¡Désele muerte! Que más vale darle gusto tarde que nunca. ¡Ya verán lo que duran los hipócritas!

Como que suicidas y asesinos pertenecen a clubes diferentes.
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Concluyendo: Por lo arriba asentado, pretender la impunidad para los criminales de blanco y demás culpables de cualquier feticidio que se pretenda amparar con las reformas al Código Penal Para el Distrito Federal carece de fundamento.

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Nota final: Es obligación de todos hacer valer la ley hasta donde podamos; pero la responsabilidad por torcerla, o por dejar de aplicarla, es personal de quien gobierna: legislando, juzgando, o ejecutivamente obrando u omitiendo.

La responsabilidad personal es insustituible para actuar y para ser inculpado. Sobre todo la responsabilidad oficial fijada desde el Título Cuarto de la Ley Eminente.

Los mexicanos tenemos la mejor constitución del orbe para defender y conservar nuestras libertades y la justicia; y en compensación lamentable, el sistema político integrado por los individuos más reacios a la inculpación de cualesquiera de sus miembros.

Reacios a cumplirla y a permitirnos hacerla valer.

¡Remediémoslo!





viernes, 18 de mayo de 2007

Del Amor sin medida, al castigo sin fin del Infierno.

Justificación de la pena máxima

En entrada anterior del (4 de mayo - aparece ahora por reordenamiento con fecha 17) “Descripción del Infierno por Jesucristo N.S.”, María Valtorta comunicó el contenido de esa tremenda realidad. Dejaremos ahora ― tras breve introducción― a Luisa Picarreta transmitirnos de Jesús el poder de su intercesión, del Infinito Amor que, por despreciado, justifica el castigo sin medida y sin fin.

Introducción:

«Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos,
y se las has revelado a humildes y sencillos. Sí, Padre,
bendito seas, pues así te ha parecido bien.
(Mat. 11:25)

y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los
niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. (Mat. 18:3)

Ni llaméis a nadie "Padre" vuestro en la tierra,
porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo
. (Mat. 23:9)

Dios es sencillísimo. ¡Ay de los complicados! La insistencia en los niños ha llevado a teólogos y filósofos a hablar, no solo de la sencillez, sino de la eterna infancia de Dios. ¡Si tan sólo fuéramos sencillos! Porque los hijos se parecen a sus padres. Veamos ahora el contraste:

Vosotros sois de vuestro padre el diablo
y queréis cumplir los deseos de vuestro padre.
Este era homicida desde el principio,
y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él;
cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro,
porque es mentiroso y padre de la mentira.
(Juan 8:44)

Y ¿quién es más complicado que un mentiroso? Llamar a Dios “Padre” ¿para no entenderlo? Saber desde Génesis que fuimos creados a imagen y semejanza suya ¿para negar que sabemos amar y odiar con razón? Los complicados la traen con ‘el prójimo’, sin poder odiar del prójimo lo que lo mata, lo que lo condena eternamente: el pecado. Esta complicación de conjuntar en bloque indisoluble la persona con sus vicios, al extremo de querer unir su dignidad con sus bajezas para hacer de lo remediable un irremediable y de la justicia una infamia; eso, esa absurda complascencia en el mal de los rebeldes fue lo que llevó a la muerte a los profetas, y a la Cruz al Salvador.


Tienes en cambio a tu favor que detestas el proceder de los
nicolaítas, que yo también detesto (Apocalipsis 2:6)

Dios no condena al infierno eterno a su imagen y semejanza, pero sí a la imagen y semejanza de Satanás. Hay dos paternidades porque todo hombre es hijo de sus obras. No de fe, palabra vana, sino de obras de fe vivida, y de oposición tan innegable que Dios puso enemistad por ellas, por las obras: “Enemistad pondré entre ti y la mujer (la Santísima Virgen) y entre tu descendencia y la suya; y Ella te aplastará la cabeza mientras tratas de morder su talón (Gen. 3:15)”. Y es tan importante este versículo que lo plasmó en la geografía. Ver blog adjunto: www.ennombredeguadalupe.blogspot.com

El odio de Dios Padre a los soberbios es tal que creó el Infierno, el castigo sin medida y sin fin:

Pero los cobardes, los incrédulos, los homosexuales, los
asesinos, los impuros, los hechiceros, los idólatras y todos
los embusteros tendrán su parte en el lago que arde con fuego
y azufre: que es la muerte segunda.
(Apocalipsis 21:8)


¡Que tiemble el sensato! Siga en su carcajada de rebuzno el asno… Que nada haya de extraño en que la basura vaya al incinerador para el que quiera ser basura.

Que el injusto siga cometiendo injusticias y el manchado siga
manchándose; que el justo siga practicando la justicia y el
santo siga santificándose.
(Apocalipsis 22:11)

He aquí la revelación de Jesucristo N.S. por medio de Luisa Picarreta:

Jesús clavado en la Cruz

En esta hora, en íntima unión con Jesús,
el alma, ejerciendo el oficio de víctima,
quiere desar­mar a la Justicia Divina.

Mi buen Jesús, veo que tus enemigos levantan el pesado madero de la Cruz y lo dejan caer en el hoyo que han preparado; y Tú, dulce Amor mío, quedas suspen­dido entre el Cielo y la tierra. En este solemne momento te diriges al Padre, y con voz débil y apagada le dices:

"Padre Santo, heme aquí cargado con todos los pecados del mundo; no hay pecado que no recaiga sobre Mí. Por eso no descargues sobre los hombres los flagelos de tu Divina Justicia, sino sobre Mí, tu Hijo. Oh Padre, ¿no ves a qué estado me he reducido? Por esta Cruz y en virtud de estos dolores, concede a todos el perdón, verdadera conversión, paz y santidad. Detén tu indigna­ción contra la pobre humanidad, contra mis hijos; están ciegos y no saben lo que hacen... Por eso mírame bien, cómo he quedado reducido por causa de ellos. Si no te mueves a compasión por ellos, enternécete al menos al ver mi rostro escupido y cubierto de sangre, lívido e hinchado por tantas bofetadas y golpes que he recibido... ¡Piedad, Padre mío! Yo era el más hermoso de todos, y ahora estoy tan desfigurado que ya no me reconozco. He llegado a ser la abominación de todos. ¡Por eso, a cual­quier precio quiero salvar a la pobre criatura!"

Crucificado Amor mío, yo también quiero seguirte ante el Trono del Eterno, y junto contigo quiero desar­mar a la Divina Justicia. Hago mía tu santísima Humani­dad, me uno con mi voluntad a la Tuya y junto contigo quiero hacer lo que haces Tú... Es más, permíteme que corran mis pensamientos en los tuyos; mi amor, mi voluntad, mis deseos en los tuyos; mis latidos corran en tu Corazón y todo mi ser, en ti, a fin de que no deje escapar nada y repita acto por acto y palabra por palabra todo lo que haces Tú.

Pero veo, crucificado Bien mío, que Tú, viendo al Divino Padre grandemente indignado contra las criaturas, te postras ante El y ocultas a todas las criaturas dentro de tu santísima Humanidad, poniéndonos al seguro, para que el Padre, mirándonos en ti, no nos eche a las criaturas de Sí.

Y si las mira airado, es porque todas las almas han desfigurado la bella imagen que El creó, y no tienen más pensamientos que para desconocerlo y ofenderlo, y de su inteligencia, que debía ocuparse en comprenderlo, forman por el contrario una guarida donde anidan todos los pecados... Y Tú, oh Jesús mío, para aplacarlo, atraes la atención del Divino Padre a que mire tu santísima cabeza traspasada en medio de atroces dolores, que en tu mente tienen como clavadas a todas las inteligencias de las criaturas, y por las cuales y por cada una ofreces una expiación para satisfacer a la Divina Justicia. ¡Oh, cómo estas espinas son ante la Majestad Divina voces piadosas que excusan todos los malos pensamientos de las criaturas!

Jesús mío, mis pensamientos sean uno solo con los tuyos; por eso contigo ruego, imploro, reparo y excuso ante la Divina Majestad por todo el mal que hacen todas las criaturas con la inteligencia.

Permíteme que tome tus espinas y tu misma Inteligencia, y que vaya recorriendo contigo todas las criaturas y una tu Inteligencia a las suyas, y que con la santidad de tu Inteligencia les devuelva la primera Inteligencia, tal como fue por ti creada; que con la santidad de tus pensamientos reordene todos los pensamientos de las criaturas en ti, y que con tus espinas traspase la mente de todas y de cada una de las criaturas y te devuelva el dominio y el gobierno de todas... Ah sí, oh Jesús mío, Tú solo sé el dominador de cada pensamiento, de cada afecto de todas las gentes; rige Tú solo cada cosa, y sólo así la faz de la tierra, que causa horror y espanto, será renovada.

Mas me doy cuenta, crucificado Jesús, que aún ves al Divino Padre indignado, que mira a las pobres criaturas y las ve a todas tan enfangadas de pecados y cubiertas con las más repugnantes asquerosidades, que dan asco a todo el Cielo. ¡Oh, cómo queda horrorizada la pureza de la mirada divina, casi no reconociendo como obra de sus manos santísimas a la pobre criatura! Es más, parece que sean otros tantos monstruos que ocupan la tierra y que atraen la indignación de la mirada del Padre...

Pero Tú, oh Jesús mío, para aplacarlo tratas de endulzarlo cambiando sus ojos por los tuyos, haciéndole verlos cubiertos de sangre e hinchados de lágrimas; y lloras ante la Divina Majestad para moverla a compasión por la desgracia de tantas pobres criaturas, y oigo que le dices:

"Padre mío, es cierto que la ingrata criatura cada vez más se va enfangando con pecados, hasta no merecer ya tu mirada paterna; pero mírame, oh Padre: Yo quiero llorar tanto ante Ti, que forme un baño de lágrimas y de sangre para lavar todas las inmundicias con que se han cubierto las criaturas. Padre mío, ¿querrás acaso Tú rechazarme? ¡No, no puedes; soy tu Hijo! Y a la vez que soy tu Hijo soy también la Cabeza de todas las criaturas, y ellas son mis miembros...

¡Salvémoslas, oh Padre, salvémoslas!".

Jesús mío, amor sin fin, quisiera tener tus ojos para llorar ante la Majestad Suprema por la pérdida de tantas pobres criaturas... y por estos tiempos tan tristes. Permíteme que tome tus lágrimas y tus mismas miradas, que son una con las mías, y recorra todas las criaturas. Y para moverlas a compasión por sus almas y por tu amor, les haré ver que Tú lloras por su causa, y que mientras se van enfangando Tú tienes preparadas tus lágrimas y tu sangre para lavarlas... y así, al verte llorar, se rendirán.

Ah, con estas tus lágrimas permíteme que lave todas las inmundicias de las criaturas; que haga descender estas lágrimas en sus corazones y ablande a tantas almas endurecidas en el pecado, venza la obstinación de los corazones y haga penetrar en ellos tus miradas, haciéndoles levantar al Cielo sus miradas para amarte, y no las dejen más vagar sobre la tierra para ofenderte. Así el Divino Padre no desdeñará mirar a la pobre humanidad.

Crucificado Jesús, veo que el Divino Padre aún no se aplaca en su indignación, porque mientras su paterna bondad, movida, por tanto Amor a la pobre criatura, Amor que ha llenado Cielo y tierra de tantas pruebas de amor y de beneficios hacia ella, tantas que se puede decir que en cada paso y acto de la criatura se siente correr el Amor y las gracias de ese Corazón Paterno, y la criatura, siempre ingrata, no quiere reconocerlo sino que hace frente a tanto Amor llenando cielos y tierra de insultos, de desprecios y de ultrajes, y llega a pisotearlo bajo sus inmundos pies, queriendo destruirlo si pudiera, y todo por idolatrarse a sí misma! Ah, todas esas ofensas penetran hasta en los Cielos y llegan ante la Majestad Divina, la Cual, oh cómo se indigna viendo a la vilísima criatura que llega hasta insultarla y ofenderla en todos los modos posibles!

Pero tú, oh Jesús mío, siempre atento a defendernos, con la fuerza arrebatadora de tu Amor fuerzas al Padre a que mire tu santísimo rostro, cubierto de todos estos' insultos y desprecios, y le dices:

"Padre mío, no rechaces a las pobres criaturas; si las rechazas a ellas, a Mí me rechazas. ¡Ah, aplácate! Todas estas ofensas las tengo sobre mi rostro, que te responde por todas... Padre mío, detén tu furor contra la pobre humanidad; son ciegos y no saben lo que hacen. Por eso mírame bien cómo he quedado reducido por su causa. Si no te mueves a compasión por la mísera humanidad, que te enternezca mi rostro lleno de salivazos, cubierto de sangre, amoratado e hinchado por tantas bofetadas y golpes como he recibido... ¡Piedad, Padre mío! Yo era el más bello de los hijos de los hombres y ahora estoy tan desfigurado que soy irreconocible; soy oprobio para todos. ¡Por eso, a cualquier precio quiero a la criatura salva!".

Jesús mío, ¿pero es posible que nos ames tanto? Tu amor tritura mi pobre corazón, pero queriéndote seguir en todo, déjame que tome este tu rostro santísimo para tenerlo en mi poder, para mostrarlo continuamente así desfigurado al Padre, con el fin de moverlo a compasión por la pobre humanidad, que tan oprimida está bajo el látigo de la Divina Justicia que yace como moribunda; y permíteme que vaya en medio de las criaturas y les haga ver tu rostro tan desfigurado por su causa, y las mueva a compasión de sus almas y de tu amor; y que con la luz que brota de ese tu rostro y con la fuerza arrebatadora de tu amor les haga comprender Quién eres Tú y quiénes son ellas que se atreven a ofenderte, y haga resurgir sus almas de en medio de tantos pecados en que viven muertas a la Gracia, y les haga postrarse ante ti a todas, en acto de adorarte y de glorificarte.

Jesús mío, Crucificado adorable, la criatura continúa irritando sin cesar a la Divina Justicia, y de su lengua hace resonar el eco de horribles blasfemias, voces de imprecaciones y maldiciones, conversaciones malas, tramas para preparar cómo destrozarse mejor entre ellas y llevar a cabo horribles matanzas y asesinatos...Ah, todas estas voces ensordecen la tierra y penetrando hasta en los Cielos ensordecen los oídos divinos, y Dios, cansado de estos ecos malignos que las criaturas le envían, siente que querría deshacerse de ellas y arrojarlas lejos de sí porque todas estas voces malignas imprecan y claman venganza y justicia contra ellas mismas...

¡Oh, cómo la Divina Justicia se siente constreñida a descargar flagelos! ¡Oh, cómo encienden su furor contra la criatura tantas blasfemias horrendas! Pero Tú, oh Jesús mío, amándonos con
sumo amor, haces frente a estas voces malignas con tu voz omnipotente y creadora y haces resonar tu dulcísima voz en los oídos del Padre para repararlo por las molestias que le dan las criaturas, con otras tantas voces de bendiciones, de alabanzas, y clamas:

"¡Misericordia, Gracias, Amor para la pobre criatura!"

Y para aplacarlo más, le muestras tu santísima boca y le dices:

"Padre mío, mírame de nuevo; no oigas las voces de las criaturas sino escucha la mía; soy Yo quien te da satisfacción por todas; por eso te ruego que mires a las criaturas, pero que las mires en Mí, pues si las miras fuera de Mí, ¿qué sería de ellas?

Son débiles, ignorantes, capaces sólo de hacer el mal, llenas de todas las miserias.

Piedad, piedad de las pobres criaturas. Yo te respondo por ellas con mi lengua amargada por la hiel, reseca por la sed y quemada y abrasada por el Amor..."

Amargado Jesús mío, mi voz en la tuya también quiere hacer frente a todas esas ofensas. Déjame que tome tu lengua, tus labios y que recorra todas las criaturas y toque sus lenguas con la tuya, para que sintiendo ellas en el momento de ofenderte la amargura de la tuya, no vuelvan a blasfemar, si no por amor, al menos por la amargura que sientan...; déjame que toque sus labios con los tuyos a fin de que, haciéndoles sentir en sus labios el fuego de la culpa, y haciendo resonar tu voz omnipotente en todos los pechos, pueda detener la corriente de todas las voces malas, y cambiar a todas las voces humanas en voces de bendiciones y alabanzas.

Crucificado Bien mío, ante tanto amor y dolor tuyo la criatura no se rinde aún; por el contrario, despreciándote, va añadiendo pecados y pecados, cometiendo enormes sacrilegios, homicidios, suicidios, fraudes, engaños, crueldades y traiciones... Ah, todas estas obras malas hacen más pesados los brazos paternos, y el Padre, no pudiendo sostener su peso, está a punto de dejarlos caer, haciendo llover sobre la tierra cólera y destrucción. Y Tú, oh Jesús mío, para librar a la criatura de la cólera divina, temiendo ver a la criatura destruida, tiendes tus brazos al Padre para que El no los deje caer y destruya a la criatura, y ayudándolo con los tuyos a sostener el peso, lo desarmas e impides a la Justicia que actúe. Y para moverlo a compasión por la mísera humanidad y enternecerlo, con voz más conmovedora le dices:

"Padre mío, mira mis manos destrozadas y estos clavos que me las traspasan, que me tienen clavado junto con todas estas obras malas. Ah, en estas manos siento todos los dolores que me dan todas estas obras malas. ¿No estás contento, oh Padre mío, con mis dolores? ¿No son acaso capaces de satisfacerte? Ah, estos mis brazos descoyuntados y descarnados sean para siempre cadenas que tengan atadas a todas las pobres criaturas a fin de que ninguna me huya, sólo la que quisiera arrancarse de Mí a viva fuerza; y estos mis brazos sean las cadenas amorosas que te aten también a ti, Padre mío, para impedirte que destruyas a la pobre criatura; más aun, te atraigan siempre más hacia ella para que derrames abundantemente sobre ella tus gracias y tus misericordias."

Jesús mío, tu amor es un dulce encanto para mí, y me mueve a hacer todo lo que haces Tú; por eso dame tus brazos, pues quiero impedir junto contigo, a costa de cualquier pena, que intervenga la Justicia Divina contra la pobre humanidad. Con la sangre que escurre de tus manos quiero extinguir el fuego de la culpa que la enciende y aplacar su furor; y para mover al Padre a más piedad por las criaturas, permíteme que en tus brazos ponga tantos miembros destrozados, los gemidos de tantos pobres heridos, tantos corazones doloridos y oprimidos, y déjame que recorra todas las criaturas y las estreche a todas en tus brazos para que todas vuelvan a tu Corazón.

Permíteme que con la potencia de tus manos creadoras detenga la corriente de tantas obras malas y pecaminosas e impida a todos hacer el mal.

Amable Jesús mío crucificado, la criatura no está satisfecha aún de ofenderte; quiere beber hasta el fondo todas las heces del pecado y corre como enloquecida por el camino del mal; se precipita cada vez más de pecado en pecado, desobedece y desconoce tus Leyes, y desconociéndote a ti, se rebela más contra ti, y casi sólo por darte dolor quiere irse al infierno... ¡Oh, cómo se indigna la Majestad Suprema! Y Tú, oh Jesús mío, triunfando sobre todo, hasta sobre la obstinación de las criaturas, para aplacar al Divino Padre le muestras toda tu santísima Humanidad lacerada, descoyuntada, descarnada y destrozada en modo horrible, y tus santísimos pies traspasados, en los que contienes todos los pasos de las criaturas, que te dan dolores de muerte, tanto que están deformes por la atrocidad de los dolores; y oigo tu voz más que nunca .conmovedora, como a punto de extinguirse, que a fuerza de amor y de dolor quiere vencer a la criatura y triunfar sobre el Corazón del Padre diciendo:

"Padre mío, mírame de la cabeza a los pies: No hay parte sana en Mí. Ya no tengo donde hacerme abrir nuevas llagas y procurarme otros dolores. Si no te aplacas ante este espectáculo de amor y de dolor, ¿quién va a poder aplacarte? ¡Oh criaturas, si no os rendís ante tanto amor, ¿qué esperanza de conversión os queda? Estas mis llagas y esta Sangre mía sean siempre voces que hagan descender del Cielo a la tierra gracias de arrepentimiento, de perdón y de compasión hacia la pobre humanidad..."

Jesus mío, te veo en estado de violencia para aplacar al Padre y para vencer a la pobre criatura; por lo cual permíteme que tome tus santísimos pies y vaya a todas las criaturas y ate sus pasos a tus pies para que si quieren caminar por el camino del mal, sintiendo las ataduras que has puesto entre Tú y ellas, no puedan. Ah, con estos tus pies hazles echarse atrás del camino del mal y ponlas en el sendero del bien, haciéndolas más dóciles a tus Leyes; y con tus clavos cierra el infierno para que nadie más caiga en él.

Jesús mío, amante crucificado, veo que ya no puedes más... La tensión terrible que sufres sobre la Cruz, el continuo moverse de tus huesos, que cada vez más se dislocan a cada pequeño movimiento, las carnes que cada vez más se abren, las repetidas ofensas que te añaden, repitiéndote una pasión y muerte más dolorosa, la sed ardiente que te consume, las penas interiores que te ahogan de amargura, de dolor y de amor, y en tantos martirios tuyos la ingratitud humana que te hace frente y que penetra como una ola impetuosa hasta dentro de tu Corazón traspasado, ay, te aplastan de tal manera que tu santísima Humanidad, no resistiendo bajo el peso de tantos martirios, está a punto de sucumbir, y como delirando por el amor y por el sufrimiento suplica ayuda y piedad...

Crucificado Jesús. ¿Será posible que Tú, que riges todo y das vida a todos, pidas ayuda? ¡Ah, cómo quisiera penetrar en cada gota de tu Sangre y derramar la mía para endulzarte cada Ilaga, para mitigar el dolor de cada espina y hacer menos dolorosas sus punzadas, y para aliviar en cada pena interior de tu Corazón la intensidad de tus amarguras! Quisiera darte vida por vida y, si me fuera posible, quisiera desclavarte de la Cruz para substituirte... Pero veo que soy nada y que no puedo nada; soy demasiado insignificante, por eso, dame a ti mismo; tomaré Vida en ti, y te daré a ti mismo, sólo así mis ansias quedarán satisfechas.

Destrozado Jesús, veo que tu santísima Humanidad se agota para dar en todo cumplimiento a nuestra redención... Tienes necesidad de ayuda, pero de ayuda divina y por eso te arrojas en los brazos del Padre y le pides ayuda y piedad. ¡Oh, cómo se enternece el Divino Padre mirando la horrenda destrucción de tu santísima Humanidad, la terrible obra que el 'pecado ha hecho en tus sagrados miembros! Y El, para satisfacer tus ansias de amor, te estrecha a su Corazón paterno y te da los auxilios necesarios para dar cumplimiento a nuestra redención. Y mientras te estrecha, en tu Corazón sientes más fuerte repetirse los martillazos y los clavos, los rayos de los flagelos, el abrirse las llagas, las punzadas de las espinas... ¡Oh, cómo queda conmovido el Padre! ¡Cómo
se indigna viendo que todas estas penas te las dan en tu Corazón hasta las almas a ti
consagradas! Y en su dolor te dice:

"¿Pero es posible, Hijo mío, que ni siquiera la parte por ti elegida esté contigo? Al contrario, parece que sean almas que piden refugio y ocultarse en este tu Corazón para amargarte y darte una muerte más dolorosa y, lo que es peor, todos estos dolores que te dan, van ocultos y cubiertos con hipocresías. ¡Ah, Hijo, no puedo contener más mi indignación por la ingratitud de estas almas que me dan más dolor que las de todas las demás criaturas juntas!".

Pero Tú, oh Jesús mío, triunfando en todo, defiendes a estas almas y con el amor inmenso de tu Corazón das reparación por las oleadas de amarguras y de heridas mortales que estas almas te envían; y para aplacar al Padre le dices:

"Padre mío, mira este mi Corazón: Que todos estos dolores te satisfagan, y por cuanto más amargos, tanto más potentes sean sobre tu Corazón de Padre para obtenerles gracia, luz, perdón... Padre mío, no las rechaces: Ellas serán mis defensoras y continuarán mi Vida sobre la tierra."

"Oh Padre mío amorosísimo, considera que si bien mi Humanidad ha llegado ahora al colmo de sus sufrimientos, también este mi Corazón estalla por las amarguras y por las íntimas penas e inauditos tormentos que he sufrido a lo largo de casi 34 años, desde el primer instante de mi Encarnación... Tú conoces, oh Padre, la intensidad de estas penas interiores, tan dolorosas que hubieran sido capaces de hacerme morir a cada momento de puro dolor si nuestra Omnipotencia no me hubiera sostenido para prolongar mi padecer hasta esta extrema agonía... Ah, si todas las penas de mi santísima Humanidad, que te he ofrecido hasta ahora para aplacar tu Justicia sobre todos y para atraer sobre todos, tu misericordia triunfadora, no te bastan, ahora de un modo particular Yo te presento, por las faltas y los extravíos de las almas consagradas a Nosotros, este mi Corazón despedazado, oprimido y triturado, pisoteado en el lagar de todos los instantes de mi vida mortal... Ah, observa, Padre mío, que éste es el Corazón que te ha amado con infinito amor, que siempre ha vivido abrasado de amor por mis hermanos, hijos tuyos en Mí... Este es el Corazón generoso con el que he anhelado sufrir para darte la completa satisfacción por todos los pecados de los hombres. Ten piedad de sus desolaciones, de su continuo penar, de sus tedios, de sus angustias, de sus tristezas hasta la muerte... ¿Acaso ha habido, oh Padre mío, un solo latido de mi Corazón que no haya buscado tu Gloria, aun a costa de penas y de sangre, y la salvación de todos mis hermanos? ¿No han salido de este mi Corazón siempre oprimido las ardientes súplicas, los gemidos, los suspiros, los clamores, con que durante casi 34 años he llorado y clamado Misericordia en tu presencia? Tú me has escuchado, oh Padre mío, una infinidad de veces y por una infinidad de almas, y te doy gracias infinitas..., pero mira, oh Padre mío, cómo mi Corazón no puede calmarse en sus penas, aun por una sola alma que haya de escapar a su amor, porque Nosotros amamos a un alma sola tanto como a todas las almas juntas.... ¿Y se dirá que habré de dar el último respiro sobre este doloroso patíbulo viendo perecer miserablemente incluso almas a Nosotros consagradas? Yo estoy muriendo en un mar de angustias por la iniquidad y por la pérdida eterna del pérfido Judas, que me fue tan duro e ingrato que rechazó todas mis finuras amorosas y delicadas, y al que Yo hice tanto bien que llegué a hacerlo Sacerdote y Obispo, como a los demás Apóstoles míos. ¡Ah, Padre mío, baste
este abismo de penas, baste... Oh, cuántas almas veo, elegidas por nosotros a esta vocación sagrada, que quieren imitar a Judas... cual más, cual menos! ¡Ayúdame, Padre mío, ayúdame; no puedo soportar todas estas penas! ¡Mira si hay una fibra en mi Corazón, una sola fibra que no esté atormentada más que todos los destrozos de mi cuerpo divino! ¡Mira si toda la sangre que estoy derramando no brote, más que de mis llagas, de mi Corazón, que se deshace de amor y de dolor!

Piedad, Padre mío, piedad, no para Mí, que quiero sufrir y padecer hasta lo infinito por las. pobres criaturas, sino piedad de todas las almas, especialmente de las llamadas a ser mis Esposas, a ser mis Sacerdotes. Escucha, oh Padre, mi Corazón, que sintiéndose faltar la vida, acelera sus encendidos latidos y grita: ¡Padre mío, por mis innumerables penas te pido gracias eficaces de arrepentimiento y de verdadera conversión para todas estas infelices almas; que ninguna se pierda! ¡Tengo sed, Padre mío, tengo sed de todas las almas... pero especialmente de éstas; tengo sed de más sufrir por cada una de estas almas! Siempre he hecho tu Voluntad, Padre mío, y ahora, ésta es mi Voluntad, que es también la Tuya, ah, haz que sea cumplida perfectamente por amor a Mí, tu Hijo amadísimo en quien has encontrado todas tus complacencias!"

Oh Jesús mío, me uno a tus súplicas, a tus padecimientos, a tu amor penante. Dame tu Corazón para que sienta tu misma sed por las almas consagradas a ti y te restituya el amor y los afectos de todas... Permíteme ir a todas y que les lleve tu Corazón, para que a su contacto se enfervoricen las frías, se conmuevan las tibias, se sientan llamar de nuevo las extraviadas y lleguen a ellas de nuevo las gracias que han rechazado.

Tu Corazón está sofocado por el dolor y por la amargura al ver incumplidos, por su falta de
correspondencia, tantos designios que tenías sobre ellas, y al ver a tantas otras almas,
que deberían tener vida y salvación por medio de aquellas, que sufren las tristes consecuencias...

Por eso quiero mostrarles tu Corazón tan amargado por causa suya, y arrojar en ellas dardos de fuego de tu Corazón; quiero hacer que escuchen tus súplicas y todos tus padecimientos por ellas, y así no será posible que no se rindan a ti; así volverán arrepentidas a tus pies y tus designios amorosos sobre ellas se verán cumplidos; estarán en torno a ti y en ti, no ya para ofenderte sino para repararte, para consolarte y defenderte.

Crucificado Jesús, Vida mía, veo que continúas agonizando en la Cruz, pero que no está aún satisfecho tu amor y que quieres dar cumplimiento a todo. También yo agonizo contigo y llamo a todos: "¡Angeles, Santos, venid al Calvario a contemplar los excesos y las locuras de amor de un Dios! Besemos sus llagas sangrantes, adorémoslas, sostengamos esos miembros lacerados y agradezcamos a Jesús por nuestra Redención.

Mirad también a la traspasada Mamá, que tantas penas y muertes siente en su Corazón Inmaculado por cuantas penas ve en su Hijo y Dios; sus mismos vestidos están llenos de sangre, sangre que está derramada por todo el Calvario, y nosotros, todos juntos tomemos esta sangre, suplicando a la dolorida Mamá que se una a nosotros, recorramos todo el mundo y vayamos en ayuda de todos; socorramos a los que están en peligro de muerte, para que no perezcan; a los caídos en el pecado, para que se levanten de nuevo; y a aquellos que están por caer, para que no caigan. Demos esta Sangre a tantos pobres ciegos para que en ellos resplandezca la luz de la verdad; vayamos especialmente en medio de los pobres combatientes, seamos para ellos vigilantes centinelas, y si van a caer alcanzados por las balas recibámoslos en nuestros brazos para confortarlos; si se ven abandonados por todos o si están impacientes por su triste suerte démosles esta Sangre para que se resignen y se mitigue la atrocidad de sus dolores... Y si vemos que hay almas a punto de caer en el Infierno, démosles esta Sangre divina que contiene el precio de la Redención, y arrebatémoslas a Satanás... Y mientras tengo a Jesús estrechado a mi corazón para tenerlo defendido de todo y reparado por todo, estrecharé a todos a este Corazón a fin de que todos puedan obtener gracias eficaces de conversión, de fuerza y de salvación".

Oh Jesús, veo que la sangre te chorrea de tus manos y de tus pies... Los ángeles, llorando y haciéndote corona, admiran los portentos de tu inmenso amor. Veo al pie de la Cruz a tu dulce Mamá, traspasada por el dolor, a tu amada Magdalena, a tu predilecto Juan... todos petrificados en un éxtasis de estupor, de amor y de dolor... Oh Jesús, me uno a ti y me estrecho a tu Cruz, tomo toda tu Sangre y la derramo en mi corazón. Y cuando vea tu Justicia irritada contra los pecadores, para aplacarla le mostraré esta Sangre. Cuando quiera la conversión de almas obstinadas en el pecado, te mostraré a ti esta Sangre y en virtud de ella no podrás rechazar mi plegaria, porque en mis manos tengo ya la prenda para ser escuchada...

Y ahora, Crucificado Bien mío, en nombre de todas las generaciones, pasadas, presentes y futuras, junto con nuestra Mamá y con todos los ángeles, me postro profundamente ante ti diciéndote: "Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque por tu Santa Cruz has redimido al mundo."

Fin del capítulo de Luisa Picarreta "Jesús Clavado en la Cruz"

Conclusión: Lo que desprecias es lo que te condena.

jueves, 17 de mayo de 2007

Descripción del Infierno por Jesucristo N.S.

El derecho penal en contemplación de la Pena Eterna


Comunicado a María Valtorta



DICE JESÚS:

Una vez te hice ver el monstruo del abismo. Hoy te hablaré de su reino. No te puedo tener en el Paraíso siempre. Recuerda que tú tienes la misión de volver a llamar a la verdad a los hermanos que demasiado la han olvidado, y de este olvido que en realidad es desprecio por la verdad eterna, proceden tantos males a los hombres.

Escribe por lo tanto esta página dolorosa. Después serás consolada. Es la noche del Viernes Santo. Escribe mirando a tu Jesús que está muerto sobre la Cruz, entre tormentos tales que son comparables a aquellos del infierno, y que ha querido tal muerte para salvar a los hombres de la muerte eterna: el infierno.

Los hombres de este tiempo ya no creen en la existencia del infierno. Están aferrados a un más allá a su gusto de tal manera que estén menos atemorizados en su conciencia merecedora de mucho castigo.

Discípulos más o menos fieles del Espíritu del Mal, saben que su conciencia retrocedería ante ciertos delitos, si realmente creyesen en el Infierno tal y como la fe enseña que es; saben que su conciencia, al cometer el delito, tendría que volver en sí misma y en el remordimiento encontraría el arrepentimiento, en el temor encontraría el arrepentimiento, y con el arrepentimiento el camino para volver a Mí.

Pero su malicia, adiestrada por Satanás, del cual son siervos o esclavos (según su apego a los deseos o sugestiones del Maligno) no quiere estos retrocesos y estos retornos. Anula por eso la fe en el Infierno como es realmente y se inventa otro. Sí, también se lo inventa.

Esta invención los empuja a creer sacrílegamente, que el más grande de todos los pecadores de la humanidad, el hijo de Satanás, aquel que era un ladrón como he dicho en el Evangelio, que era un concupiscente y ansioso de gloria humana, como digo Yo, el Iscariote, que por hambre de la triple concupiscencia se hizo mercader del Hijo de Dios y por treinta monedas, y con la señal de un beso -un valor monetario irrisorio y un valor afectivo ínfimo- me puso en las manos de los verdugos, pueda redimirse y llegar a Mí, pasando por fases sucesivas.

No. Si él fue el sacrílego por excelencia, Yo no lo soy. Si él fue el injusto por excelencia, Yo no lo soy. Si él fue aquel que derramó con desprecio Mi Sangre, Yo no lo hago. Y perdonar a Judas sería sacrilegio a Mi Divinidad por él traicionada, sería injusticia hacia todos los demás hombres, siempre menos culpables que él, y que también son castigados por sus pecados, sería desprecio para Mi Sangre, en fin, sería venir a menos mis leyes.

He dicho, Yo Dios Uno y Trino, que aquellos que están destinados al Infierno duran en él por toda la eternidad, porque de aquella muerte no se sale a una nueva resurrección. He dicho que aquel fuego es eterno y que en él estarán reunidos todos los operarios de escándalo y de iniquidad. No creáis que esto sea solo hasta el fin del mundo. No, más bien después del tremendo juicio, más despiadada se hará aquella morada de llanto y tormento, porque aquello que aún está concedido a sus habitantes de tener para su infernal entretenimiento, -el poder dañar a los vivientes y el ver a nuevos condenados precipitarse en el abismo- ya no será, y la puerta del reino maldito de Satanás, será clavada y remachada por mis ángeles, para siempre, para siempre, para siempre, un siempre cuyo número de años no tiene número y respecto a la cual, si los años se convirtieran en granos de arena de todos los océanos de la tierra, serían menos que un día de esta Mi eternidad sin medida, hecha de luz y de gloria en lo alto para los benditos, hecha de tinieblas y horror para los malditos en lo profundo.

Te he dicho que el Purgatorio es fuego de amor. El Infierno es fuego de rigor.

El Purgatorio es lugar en el cual, pensando en Dios, cuya esencia os ilumina en el momento del juicio particular, os hace llenos del deseo de poseerla, vosotros expiáis la falta de amor por vuestro Señor Dios. A través del amor conquistáis el amor, y por grados de caridad siempre más encendida limpiáis vuestra vestimenta hasta hacerla blanca y brillante para entrar en el Reino de la Luz cuyos fulgores te he mostrado hace días.

El Infierno es el lugar en el cual el pensamiento de Dios, el recuerdo de Dios vislumbrado en el juicio particular, no es, como para los purgantes santo deseo, nostalgia afligida pero llena de esperanza, esperanza llena de tranquila espera, de segura paz que alcanzará la perfección cuando se vuelva conquista de Dios, pero que ya da al espíritu purgante una alegre actividad purgativa porque cada pena, cada momento de pena, los acerca a Dios, a su amor; sino que es remordimiento y cólera, es condenación y odio. Odio hacia Satanás, odio hacia los hombres, odio hacia sí mismos.

Después de haber olvidado su dignidad de hijos de Dios, adorado a los hombres hasta hacerse asesinos, ladrones, estafadores, mercaderes de inmundicias para ellos, ahora que vuelven a encontrar a sus patrones por los cuales han matado, robado, estafado, vendido el propio honor y el honor de tantas criaturas infelices, débiles, indefensas, haciéndose instrumentos del vicio que las bestias no conocen -de la lujuria, atributo del hombre envenenado por Satanás- ahora los odian porque son causa de su tormento.

Después de haberse adorado a sí mismos, dando a la carne, a la sangre, a los siete apetitos de su carne y de su sangre todas las satisfacciones, pisoteado la Ley de Dios y la ley de la moralidad, ahora se odian porque se conocen causa de su tormento.

La palabra "odio" tapiza aquel reino descomunal; ruge en aquellas llamas, aúlla en los chillidos de los demonios, solloza y gruñe en los lamentos de los condenados; suena, suena, suena como una eterna campana golpeada por un martillo; resuena como una eterna bocina de muerte; llena de sí los rincones de aquella cárcel; es de suyo tormento, porque repite en cada sonido el recuerdo del amor para siempre perdido, el remordimiento de haberlo querido perder, la rabia de no poder volver a verlo jamás.

El alma muerta entre aquellas llamas, es como aquellos cuerpos arrojados en un horno crematorio, se contorsiona y cruje como animada por un nuevo movimiento vital y se despierta al comprender su error, y muere y renace a cada momento con sufrimientos atroces porque el remordimiento la mata en una blasfemia y esa muerte la vuelve a llevar a revivir para un nuevo tormento. Todo el delito de haber traicionado a Dios en el tiempo, está de frente al alma por toda la eternidad; todo el error de haber traicionado a Dios en el tiempo está presente en ella para su tormento por toda la eternidad.

En el fuego las llamas simulan sombras de aquello que adoró en la vida, las pasiones se dibujan en candentes pinceladas con los más excitantes aspectos, y rechinan, rechinan a cada recuerdo. Ha querido el fuego de las pasiones. Ahora tiene el fuego quemante de Dios, cuyo Santo Fuego ha escarnecido.

El fuego responde al fuego. En el Paraíso es Fuego de Amor Perfecto. En el Purgatorio es Fuego de Amor Purificador. En el Infierno es Fuego de Amor Agraviado. Porque los elegidos amaron a la Perfección, el amor se da a ellos en su perfección. Porque los purgantes amaron tibiamente, el amor se hace llama para llevarlos a la perfección. Porque los malditos ardieron en todos los fuegos menos en el Fuego de Dios, el Fuego de la Ira de Dios los quema en eterno. Y en ese Fuego están congelados.

¡¡Oh!! Lo que sea el Infierno no lo podéis imaginar. Tomad todo cuanto es tormento del hombre sobre la tierra: fuego, llamas, hielo, inundaciones, hambre, sueño, sed, heridas, enfermedades, desgracias, muerte, y haced una única suma y multiplicadla millones de veces. No tendréis más que una sombra de esta tremenda verdad.

En el ardor insoportable será mezclado el hielo sideral. Los condenados arderán en todos los fuegos humanos, teniendo únicamente hielo espiritual para el Señor su Dios. El hielo los espera para congelarlos después de que el fuego los habrá salado como pescados puestos a asar sobre una llama. Tormento en el tormento este pasar del ardor del fuego que hincha al hielo que aprieta.

¡¡Oh!! No es un lenguaje metafórico, porque Dios puede hacer que las almas, cargadas de culpas cometidas, tengan sensibilidad igual a aquella de una carne, aún antes de que se revistan de aquella carne. Vosotros no sabéis y no creéis. Pero en verdad os digo que os convendría más sufrir todos los tormentos de mis mártires antes que aquellas torturas infernales.

La obscuridad será el tercer tormento. Obscuridad material y obscuridad espiritual. Estar para siempre en las tinieblas después de haber visto la luz del Paraíso, y estar abrazados por las tinieblas después de haber visto la Luz que es Dios. ¡¡Debatirse en aquel horror tenebroso, el cual se ilumina solamente al vibrar del espíritu ardiente, con el nombre del pecado por el cual están clavados en este horror!! No encontrar excusa en aquella masa de espíritus que se odian y se dañan recíprocamente, no encontrar otra cosa que la desesperación que los vuelve locos y siempre y siempre más malditos. Nutrirse de ella, apoyarse en ella, matarse con ella. La muerte nutrirá la muerte, he dicho. La desesperación es muerte y nutrirá a estos muertos por toda la eternidad.

Yo os lo digo, Yo que también he creado aquel lugar; cuando descendí en él para traer del Limbo a aquellos que aguardaban Mi venida, He tenido horror, Yo, Dios, de aquel horror; y si no fuese cosa hecha por Dios y por lo tanto inmutable porque perfecta, habría querido hacerlo menos atroz, porque Soy el Amor y de aquel horror he tenido dolor.

¡Y vosotros allí queréis ir...!

Meditad, hijos, esta palabra mía. A los enfermos conviene dar medicina amarga, a los afectados de gangrena conviene cauterizarlos y cortar el mal. Esta es para vosotros, enfermos y cancerosos, medicina y cauterio de cirujano. No la rechacéis. Usadla para curaros. La vida no dura por estos pocos días de la tierra. La vida comienza cuando parece que termina, y no tiene más fin.

Haced que para vosotros transcurra donde la Luz y la Gloria de Dios hacen bella la eternidad y no donde Satanás es el eterno atormentador". Fin de cita. I Quaderni de 1944, * * * * * * * * * *

¿Quién querrá ver a sus peores enemigos en tan tremenda y eterna condena?
La Ley, sin embargo, es la Ley, y por supuesto que la ley nada tiene que ver con payasadas legislativas.
Está de moda entre psicólogos decir "no vaya usted a decir a su niño algo sobre el Infierno porque lo va a traumar". ¿Acaso cuando usted ve a alguien distraído a punto de caer en un agujero, no le grita usted ¡cuidado!? Pero, si el agujero es tan profundo como para que se mate, entonces ellos proponen que no les de el grito de alerta ¡para que no se vayan a traumar!

El Evangelio es la buena nueva precisamente en el sentido apuntado arriba, de un grito de alerta oportuno y no en el sentido de que nuestros peores temores carezcan de fundamento, o que la justicia sea un valor inexistente, efímero o intrascendente; sino en el sentido de que la conversión individual gracias al pago de Jesucristo con María al pie de la Cruz es pago ilimitado por todos nuestros delitos, apertura de la Gloria, y liberación no de la ley, sino de la condena legal gracias a que Ellos dos tomaron nuestro lugar en el Calvario, que la Ley de Rigor se convierte en Ley de Misericordia para los conversos por el arrepentimiento.
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¿Pero que decir en tiempos de legislaciones inicuas, de funcionarios cómplices, y de comunicadores envilecedores? "Lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a Mi me lo hicisteis".(Mateo 25).

lunes, 7 de mayo de 2007

Breve introducción en inglés sobre demencia legislativa

Was fiction real, or was panic misplaced?

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miércoles, 2 de mayo de 2007

Mortífera en verdad...

¡Mortífera invasión de burros!

O ya no hay vergüenza, o la fuga de cerebros es más grave de lo que se pensaba; pero Ricardo Rocha en El Universal este 26 de abril de 2007 (no se lo pierda) llama ‘Victoria Moral’ a lo que de inmediato demuestra es idiota, ¡y para vanagloriarse en ello! Nomás lea:

“Atrás quedaron ya las declaraciones estruendosas y la necedad machacona de estar "a favor de la vida" cuando una y otra vez se explicó que efectivamente hay vida incluso antes del contacto entre el espermatozoide y el óvulo -como la hay en una ensalada que nos devoramos sin remordimiento alguno-, pero que sólo podemos hablar de persona o ser humano a partir de la actividad cerebral que se produce mucho tiempo después”.

Con lo que demuestra que, de haberle abortado su bien dotada madre antes de las doce semanas de su obsesión, él estaría vivo y en completo desuso de sus facultades mentales confundiendo ‘idiotez victoriosa’ con ‘victoria moral’. ¿Cómo? ¡Vaya usted a preguntárselo a él!

Sobre todo, pregúntele de quién heredó su falta de actividad cerebral eternidades después estando tan bien dotada su madre. ¿O será que no tuvo? ¿O que la quiso tanto que sólo vive para balconearla? ¡No creerá usted que estos perredistas son capaces de desear a criaturas indefensas lo que no quisieran para sí mismos! ¿O Sí?

En cuanto a “una ensalada que nos devoramos sin remordimiento alguno”, no es su canibalismo lo que ponemos en duda, sino su racionalidad.

Y es que ya tienen 30 años probando que están más descerebrados argumentando, que deshumanizados abortando. Que su meta es más despojarnos de nuestra racionalidad que derramar sangre. Que más objetan que otros piensen, a que vivan.Todo esto da lugar a exigir un aborto tardío ―ya que por sus facultades demuestran ser abortos inconclusos― para todos los promotores del aborto tempranero. ¿Puede alguien fuera de ellos poner objeciones?

Piénsese en las ventajas:
  • El rastro para los asnos culpables, en vez de para criaturas inocentes de toda burrez letal. ¡Hagamos patria! ¡Viva el rastro!
  • Reconocimiento al valor de la tradición contra el modernismo. El código penal tradicional se elaboró para limpiar las calles de delincuentes, el nuevo para fijarlos en los más altos puestos del gobierno para que delincan legislando el crimen como virtud ¡y viceversa!
  • El Código Penal anterior servía para combatir el fraude, el nuevo orden fraudulento para dotarlos de la permanencia de Fidel Castro y de Hugo Chávez, que si tales muertes ya cometen legislando... ¡Imagínese para su permanencia las que irán dejando!
  • La abolición de puestos inútiles como el tradicional monopolio en el ejercicio de la acción penal en materia federal del Procurador General de la República, que aún no cae en cuenta del genocidio implícito en despenalizarlo todo, promoviendo feticidio, eutanasia, homosexualidad, y toda forma de idiotez.
  • La divulgación de la existencia de las únicas leyes que defienden a México del genocidio: Art. 149-Bis; del terrorismo: Art.139 (muerte indiscriminada de cuantos se pueda por actos legislativos más potentes que una bomba); y traición a la patria: Art. 123; todos ellos del Código Penal Federal, ocultados de facto por el Procurador y el sistema con el apoyo por años de Guillermo Bustamante Manilla de la Unión Nacional de Padres de Familia y de Jorge Serrano Limón de Pro Vida, los cuales se niegan a exigir los desafueros y consignaciones penales que la Constitución Federal establece en su Título Cuarto. Están ustedes a salvo por ese lado, partidarios de la Gran Ramera y de la muerte, por lo poco que habrá de servirles en su lucha contra el Gran Dios de la Pureza y de la Vida.
  • El rastro para los comunicadores que, sabiendo que el hombre sin la religión y sin la ley es sólo una bestia, promueven el laicismo para acabar con la religión; y la despenalización para acabar con la ley; liberando cual pseudo teólogos blasfemos ¿a toda velocidad? ¡A toda bestia!
  • El ahorro de los fondos públicos que destinados hoy a la corrupción y a la muerte, deben ser destinados a la educación y a la vida.

Por supuesto que el Diablo está peor que el burro, de otra manera, ¿cómo explica usted a sus secuaces? Nos alegramos por lo demás que alguien vea más clero existiendo que el que alcanzamos a ver actuando.

domingo, 25 de marzo de 2007

Juicio a los genocidas conforme al Art. 149-Bis del C.P.F.




A la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión

Al pueblo de México para acción popular




Luis de Guerrero Osio y Rivas, ciudadano de la República con domicilio para notificaciones en Cerrada de Salamanca 7, interior 1, Col. Roma en México D.F.; comparezco por mi propio derecho y en descargo de mis obligaciones cívicas, y digo:


¡Diputados! Con la conocida persistencia propia de los anormales más peligrosos vuelve a arrojarse sobre el rostro de la ley la injuria máxima: la pretensión de suplantar la ley con el delito; la justicia, con la máxima injusticia; la razón, con la idiotez; y la salud mental con la insania. Este asombroso conjunto de aberraciones no es extraño para el derecho penal llamado a castigarlo por naturaleza propia, y que conserva la historia de las patologías criminales de asesinos, violadores, ladrones y demás caterva descrita por el código penal bajo el rubro de repetitivos, o seriales. Seres posesos que no pueden dejar de matar, de violar, de mentir, y ahora...de legislar.

En la tortura y muerte programada para compatriotas en su etapa fetal se ha desvelado una dureza de corazón propio de fieras. Nada puede extrañar, por tanto, que el más somero análisis de su falso razonar deje igualmente en evidencia su verdadero ser de brutos. Hablemos, por tanto, del necesario aborto del PRD para rescatar del abestiamiento y la locura a la nación. Y reto además a cualquiera por imaginativo que sea, a superar en idiotez el proyecto despenalizador del aborto intencional en general, que añadiendo a sus pretensiones actuales sus logros previos por los que, de tiempo acá ha logrado infamias, pretenden ahora agravar y recalcar dichas infamias para más envilecer a México. Pretenden:

1. Convertir los delitos en derechos, y comenzando con el peor de los crímenes.

2. Invertir para ello los papeles, al homicida lo hacen pasar por víctima, y a la víctima la sitúan como agresora para justificar su ejecución. Hacen pasar a la persona en su indefensa etapa fetal como si fuera un asaltante, como si con perversa voluntad propia cometiera allanamiento de morada para asesinarlo 'legalmente'; y a la asesina, como si fuera una heroína defendiendo con su crimen a la feminidad entera.

3. De esta manera las víctimas quedan como únicas culpables de los delitos, y como únicos merecedores de castigos, y los criminales como únicos dignos de respeto y protección por el Estado. Burrez que se va implantando, embruteciendo, y enfermando.

4. Pasar todo el peso de la ley a consideraciones de salud ¡pero del delincuente! ¡no de la víctima!, y con el consabido horror a que pudiera padecer algún daño, y no por una razón cualquiera ¡sino como consecuencia de su acto criminal! Y tampoco en un momento cualquiera, ¡sino en el momento mismo de la comisión de su delito, del feticidio que pretenden generalizar sin que les cueste y sin que les duela!

5. SE HAN VENIDO EXTENDIENDO estas demencias a la nación entera por medio de debates insensatos con comparsas viles para ir acostumbrando a la sociedad a las bestialidades propuestas. Una sociedad expuesta solo a bestialidades e insensateces por los medios de difusión termina abestiada. Al terminar muchos ¡por hacer propio el 'razonar' de las bestias! ¡HE AHí EL MAYOR DE LOS DAÑOS! ¡EL PRIMARIO DEL QUE SE PUEDE SEGUIR EL RESTO! ¡El 'razonar' de estas bestias, ES DE BESTIAS! ¡Vaya futuro de ídem que le programan a México!

6. En estos debates, en los que sólo de manera esporádica se menciona la necesidad de castigar al violador, jamás se señala el tipo penal aplicable a los promotores de La Bestia furibunda y sanguinaria, dejándola embravecida para nuevo "legislar".

7.
En las leyes propuestas el situado como violador y para ser castigado como tal y con pena de muerte es la persona en su etapa fetal. Y como dicha ley ya encontró en dicha persona al chivo expiatorio ideal al no poder ni escaparse, ni quejarse, con su sola muerte queda satisfecha `la justicia de la bestia', el verdadero violador, de haberlo, pierde todo interés para el aparato represivo. Queda libre. ¡Ni modo que por una sola violación haya forma de acusar a dos `papás'! ¡Ni modo que habiendo castigado con la muerte a uno se siga pensando en encarcelar a otro! Y de esta aberración no hay duda porque el lenguaje del derecho penal son las penas, ¿y ante la ejecución del feto? ¡Hasta el feto es `violador y padre de sí mismo' en el dogma de la bestia! Como vemos... ¿Más de bestias? ¡IMPOSIBLE SER MÁS BESTIA!

8. En el caso de las violaciones, reales (o supuestas para conveniencia del soborno), el único papel 'dinámicamente punible' que pudiera asignarse a la persona en su etapa fetal sería el de testigo de la violación como consecuencia viviente de la misma. Pero como 'chivo expiatorio por ley' el pobre 'testigo' queda 'predeterminado por ley' para 'ser ajusticiado' ¡y es el único que no puede zafarse! ¡y es el único inocente! ¡Que logro legislativo! ¡Vaya bestias!

9. Para no dejar verdad en pie, confunden el cuerpo del asesino con el de su víctima para otorgarle derechos mortíferos sobre este último; cuando por derecho penal, y con un mínimo de salud mental sólo puede afirmarse que: El cuerpo de una mujer es suyo para disponer HASTA QUE recibe una nueva vida en su seno. De ahí en adelante YA NO ES su cuerpo, es el cuerpo de su hijo en el prioritario derecho de este último, prioridad dada la cual existe la humanidad. Prioridad socialmente irrenunciable e imprescriptible para la supervivencia de México. Y aquí vemos la importancia del colectivo con sus derechos prioritarios encapsulados en la frase "La patria es primero", y su tutela penal por medio del tipo genocidio correspondiente al Art. 149-Bis del Código Penal Federal. Veamos este punto crucial: Para destruir la ley, y con ella cuanto hay de humano, la legalización del aborto intencional es el atajo más corto. Como fiel intérprete que debe ser de la realidad contrastante, la ley es orden que pretende resumir, normativamente, lo mejor de la mente y del corazón del hombre. Parte la ley del modelo primario afectivo en la relación madre-hijo, ya que como observaba Virgilio ni las leonas son capaces de atentar contra sus crías; y en el común decir defendió a su hijo como una leona. Se trata por tanto de genocidio al degradar a la infeliz mujer por debajo de las fieras; Su corazón a lo diabólico; su instinto maternal al odio filicida; su mente a la más abyecta insania. El modelo abortista internacional masónico combate a Cristo cuyo evangelio extiende el amor paternal de Dios a los hermanos. Lo refuerza con el amor de María Santísima como Madre de Su Cuerpo Místico. Lo extiende a todos en San Mateo 25 al sustituirse, Él mismo, por todos los necesitados en la escena del Juicio Final diciendo a los de su derecha: Venid benditos de Mi Padre a la Gloria prometida, porque estuve necesitado y me asististeis... Y a los de su izquierda: Id malditos al fuego eterno preparado para Satanás y sus ángeles, porque necesitando, no me asististeis... de ahí la localización elegida en abierto desafío a Cristo de los partidos...de izquierda, como hizo notar Marcelo Ebrard sobre su filiación política abortista. Pero así como destruir lo óptimo es lo irremplazable al odio, y al triunfo de La Parca lo es destruir la vida en su primer instante; así, para violar la Constitución con diablo y en honor al diablo mismo lo era devastarla desde su primer artículo: «En los Estados Unidos Mexicanos todo individuo gozará de las garantías que otorga esta Constitución, las cuales no podrán restringirse ni suspenderse, sino en los casos y con las condiciones que ella misma establece.» En resumen: Ni los mismos que viéndose en el espejo de sus obras se sienten dignos de reconocerse humanos, y en reflejo niegan serlo desde su primer instante a los demás, ni ellos han podido negar que todo feto es un individuo (al que la Constitución otorga plenos derechos). (El feticidio propuesto exige que se trate de un individuo, ya que de no serlo, no sería extirpable del seno materno; de ahí el reconocimiento incontestablemente implícito de los peticionarios mismos del feticidio contraviniendo el Artículo 1º de la Constitución---ver nota al final). Tan individuos somos que nacimos sin que nuestras madres perdieran un solo órgano propio ¡y nacimos completos! Entonces, ¿cómo interpretar tal perredismo sin recurso a la demencia? Queda en perredismo y evidencia la forma en que acreditan al crimen como virtud, a la demencia como salud, y al odio para reinar junto con el Diablo sobre los pueblos.

10. Dado que no tenemos siquiera pena de muerte para aplicarla a los peores criminales, y ante la total inocencia de la persona en su etapa fetal, de cuya inocencia personal ni duda razonable cabe, ¿a que disculpa legislativa habrán querido apelar para justificar su tortura y su muerte, su implacable ferocidad de bestias, su odio de demonios? ¿A que no tiene derechos? ¡Pero si acabamos de ver la plenitud de sus derechos constitucionales desde el primer artículo de la Constitución Política de los EE. UU. MM.! ¿Se deberá a que han confundido el tamaño de la persona humana en su etapa fetal con la magnitud del delito? La solución propia del derecho penal nos dice que, ¡por el contrario! La pequeñez del ser humano en gestación no hace pequeño su homicidio, ya que el derecho penal tutela los bienes, y como bien tutelable penalmente la vida es un plazo de tiempo. Nada más. Y el plazo vital remanente al feto promedio es muy superior a la vida restante al adulto promedio, lo que obliga a reconsiderar las penas que deben ser mayores para los feticidas que para los homicidas. ¿Con qué, entonces, pretenderán zafarse los abestiados, en estos días de legisladores metidos? ¿Será el tiempo su disculpa?

11. Tradicional y subrepticiamente, para ocultar en lo posible su demencia apelaron a la ficción del tiempo puesto en reversa por el acto sexual. Veamos: Homicidio de un adulto promedio (de 40 años), penas equivalentes a un daño en pérdida de vida de esos 40 años 40 años de cárcel. Feticidio a los tres meses de gestación, ¿por tan solo tres meses? Cárcel por tres años. Con cien millones de condones oportunamente colocados y hoy no habría mexicanos, PERO, con el tiempo en reversa, y por privar de tan solo instantes de vida...ESO que se venda entre medicinas, en farmacias, estanquillos, entre dulces y paletas. ¡Claro que legislativamente manejan a capricho la dirección del tiempo! Pero claro está también que en el momento en que enderezamos las cosas a la correcta dirección del tiempo, SOLO los abortistas con sus penas disminuidas y por desaparecerlas todas, pretenden, poniendo en reversa al tiempo, EN VEZ DE VIEJOS ¿el irse haciendo más fetos? ¡PARA RIPLEY!

12. ¿Qué principio legislativo les queda entonces para endiablarse? En estricta lógica ya solo les queda una razón para despenalizar el feticidio, la original de Beccaria: EL LUGAR: Si a cualquiera de ustedes diputados feticidas lo hubieran muerto en el vientre de su madre, ¡hasta lo que lleva bailado le habrían quitado! Este hecho difícilmente escapa a un penalista, por tanto, con una tipificación diferente para el delito de aborto, separándolo del delito de homicidio, no estaban introduciendo atenuantes, o un tipo de homicidio que no fuera tal. Se estaba despenalizando el delito por razón DEL LUGAR. Y peor resulta cuando caemos en cuenta de que se trata de despenalizar el homicidio si la persona se encuentra en donde debe de estar, a menos que usted suponga... ¡que el feto pudiera estar jugando en el boliche! ¡Que debiera despenalizarse el matar a la cocinera en la cocina, el homicidio del mecánico por estar en su taller, Etc.! Con este sólo precedente de locos sancionado por ley, a la próxima, y...¡Agárrese donde para conservar su derecho la vida tenga usted que situarse en el lugar que no debiera! Por razón del lugar, los sádicos feticidas legislarían para el vientre de la mujer un refinamiento especial, una extraterritorialidad legislativa para su morbo particular que pudieran draculescamente extender para poder cometer en él toda clase de infamias y atrocidades, y sobre todo regodearse con la cuna misma del género humano devastando a las generaciones futuras de la patria. Capitalizarlo, para disfrutar del delito de genocidio. Lo hicieron EL LUGAR para el asesinato impune, para la tortura sádica del ser humano en su etapa fetal. EL LUGAR a violar por sádicos en contubernio con los promotores de la pornografía. Ha quedado en claro ante los ojos del mundo que estos 'legisladores' no pretenden acabar con los violadores, muchos de ellos pobres enfermos mentales que producen en cantidades industriales "tolerando" la pornografía. ¡Quieren más violadores para torturar y asesinar más personas en sus etapas embrionaria y fetal! Esto es, lo que estando detrás de todo, es ya indiscutible. Los violadores son producidos en serie por medio de la pornografía, por lo cual sería una contradicción a producirlos el encarcelarlos. El mal que el gobierno tolera es el mal que promueve. Despenaliza lo que le fanatiza. ¿Hasta la tortura? Pretender que una persona en su etapa fetal sea incapaz de sentir es otra bestialidad. Del cigoto inicial (unión del óvulo y el espermatozoide), dos células, se pasa al más de un millón de millones de células que tiene un recién nacido con órganos perfectamente diferenciados que subsisten en el hombre maduro. Prodigio que rebasa toda ciencia. Este prodigio de organización en desarrollo acelerado ¿puede darse sin sensibilidad? Su interrupción ¿sin dolor? Su afán de ser, de existir, contrariado, violentado, ¿sin mayor violencia que la muerte de un adulto? ¿Acaso una colisión entre dos jets a velocidad ultrasónica puede ser menos violenta que la que se da entre dos ciclistas en una esquina? Esa insensibilidad la proclaman insensatamente los que niegan, en su pedante ignorancia el prodigio de la vida naciente hasta empeñarse en destruirla. Dicen que no sufre cuando una solución salina lo quema tres horas hasta provocarle la muerte. ¡Que a usted lo metieran en sosa cáustica o en cal viva de tal manera graduada que tomara en morir el mismo tiempo! Dicen que no sufre cuando lo despedazan. ¡Vaya bestias abortistas, siempre irracionales! ¡EL LUGAR!

POR RAZONES OBVIAS, jamás permiten que se mencione el tipo penal genocidio. Artículo 149 bis. «Comete el delito de genocidio I) el que con el propósito de destruir, II) total o parcialmente III) a uno o más grupos nacionales IV) o de carácter étnico, racial o religioso, V) perpetrase por cualquier medio, VI) delitos contra la vida de miembros de aquellos, VII) o impusiese la esterilización masiva con el fin de impedir la reproducción del grupo» que sentencia a la bestia hasta 40 años de cárcel.

Se cumplen todos los elementos del tipo penal invocado:

a) Comete el delito de genocidio el que con el PROPÓSITO DE DESTRUIR ¡No pretenderán diputados que el feticidio equivale a cuidados prenatales! Tolerar para algo tan grave como el feticidio que se siga hablando eufemísticamente de interrupción del embarazo, daría lugar en justicia a disculpar diputadicidios como interrupción de traumas y problemas legislativos personales.

b) total o parcialmente (no exige el tipo penal que se pretenda la destrucción total de la población de México, como es el caso de la despenalización exigida para el feticidio y esterilización) a uno o más grupos nacionales o de carácter étnico o religioso

c) perpetrase POR CUALQUIER MEDIO Y el medio legislativo es el idóneo para consumar el delito con la amplitud que el genocidio exige, pero es la presión pública orquestada por los feticidas y los medios de difusión apelando a sofismas, falacias y perredadas mentales; dándoles fuerza de OPINIÓN PÚBLICA, la que consuma la más grave aún devastación mental, privando a la humanidad de dignidad y razón, ablandando la mente y endureciendo el corazón, abestiando cuando no hay reacción proporcional.

d) delitos contra la vida de miembros de aquellos: El feticidio masivo programado lo dice. Y peor, si posible fuera, lo proclama la deshumanización derivada de la aceptación pública de que el feticidio es un derecho, distorsionando así las consciencias que deben proteger a la vida naciente que es, precisamente, lo que pretenden.

Sin esta protección moral el feto queda indefenso y muchos por razones egoístas llegan a sentirse justificados en realizar el feticidio. De nuevo, lo que se pretende.

No es necesario enfatizar el grave mal que ya se ha causado con las campañas y debates idiotas, independientemente de cualquier éxito o fracaso de la perfidia legislativa. Aún con la mejor legislación y voluntad política la nación está incapacitada para ponerle un policía al lado a cada mujer para impedir que aborte, una vez que el freno moral ha sido propagandísticamente destruido.

e) o impusiese la esterilización masiva con el fin de impedir la reproducción del grupo.
(imposición lograda por la efectividad de la propaganda genocida, imposición propagandística, y fundamentada en la debilidad característica de todo tipo penal: el egoísmo.) Lo repulsivo mismo del aborto ha servido a los genocidas para promoverse con vías alternas para desahogar su odio a la vida humana, repulsión que ha sido la clave para la promoción de anticonceptivos y homosexuales. El derecho a la vida del colectivo, que es la nación, y de todos y cada uno de sus integrantes es el primero y fundamental de todos los derechos; sin el cual, ningún otro puede encontrar cumplimiento cabal o sentido. El derecho a la vida se desprende de un requerimiento único: en lo individual tenerla, en lo colectivo transmitirla. Tan claro es esto, que el derecho individual a la vida desaparece con la muerte, y el derecho del colectivo a la vida con la falta de voluntad de transmitirla (degeneración moral). La vida humana desde el vientre materno ya es individuo tutelado por la Constitución diputados. Y en el colectivo la perpetuación de la especie será siempre una realidad mientras no se introduzcan con voluntad criminal anticonceptivos, con el conocido agravante propagandístico de la autoridad genocida, o la degeneración suprema de la homosexualidad. Si Sodoma y Gomorra hubieran sobrevivido para extender su vicio sobre la faz de la tierra no habría humanidad, no estaríamos aquí. Razón por la cual, de lo mínimo que podemos acusar al PRD y sus secuaces en otros partidos es de querer hacer llover fuego del cielo sobre México para castigo igual al de Sodoma y Gomorra.

Es la degeneración moral la clave y motor del genocidio. En otras palabras, el espíritu del genocidio es el motor de toda degeneración moral. Ese espíritu diabólico lo desata el gobierno tolerando la pornografía para coronarlo en la homosexualidad. El mal que el gobierno tolera es el mal que promueve. Nada tiene de extraño que se haya legislado una Ley de Convivencia favorable al matrimonio homosexual ¡Es de bestias! Y es de la bestia y de sus abestiamientos de lo que tenemos que rescatar a México. ¡Hasta por el mínimo de amor a México!

SE CUMPLEN TODOS LOS ELEMENTOS DEL TIPO PENAL. ¡ES GENOCIDIO!


El análisis histórico riguroso y complementario del tema está en mi página:

http://nullacaritassineiustitia.blogspot.com


Consideremos la urgencia que la supervivencia impone:

*¿Puede México sobrevivir sin abortar al monstruoso PRD y partidos coludidos?

*¿Puede el hombre privado de razón por asimilación de las insensateces descritas seguir siendo racional para poder seguir siendo hombre?

*¿Puede la sociedad privada del derecho por el fanatismo chueco sobrevivir humanamente?

*La causa de la escalada de todos los delitos de sangre, de drogas, y la inseguridad pública ¿acaso no tienen como explicación los triunfos ya alcanzados por la bestia en la mente de millones con el tema del aborto?

*Ante la violencia legislativa desatada ¿será posible la paz sin encarcelar a estas fieras?

*¿Enderezar las conciencias sin castigar ejemplarmente el delito?

*¿Llamarse mexicano sin defender a la patria de la bestia con la vida?


Por lo anteriormente expuesto y fundado presento denuncia para desafuero y consignación penal por el delito de genocidio contra Marcelo Ebrard Casaubon Jefe de Gobierno del Distrito Federal, de los diputados Enrique Pérez Correa, Jorge Carlos Díaz Cuervo, Armando Tonatiuh González Case y demás, que se hayan manifestado partidarios de la propuesta legislativa sobre el aborto intencional como derecho, y contra todos los funcionarios públicos que de cualquier manera se abstengan de condenar con toda la energía y peso de la ley los hechos aquí denunciados, o dejen de aplicarse a la urgente tarea de hacer justicia conforme al tipo penal por mi refrendado del Código Penal Federal, el 149-Bis aplicable sobre todos los responsables.

Y atentamente pido, UNICO: Se proceda conforme estricto derecho en defensa de la patria, y se me otorgue la coadyuvancia en el procedimiento.


PROTESTO LO NECESARIO
México D.F. a 25 de marzo de 2007
¡QUIEN COMO DIOS!
¡VIVA CRISTO REY!



Luis de Guerrero Osio y Rivas
Ciudadano de la República


NOTA ACLARATORIA lo que está en verde no aparece en el original: El Art. 1º de la Constitución establece con absoluta claridad la palabra individuo. Lo que han pretendido negar es que sea persona, o que individuo corresponda a persona, cuando ni dice persona, ni aparece tal exigencia en ella. En resumen: Lo mucho o lo poco, o lo nada, que hubiese que añadir a la palabra individuo para que equivaliera al más debatible de persona no es exigencia constitucional para otorgarle la plenitud de derechos. Asunto tan obvio no ameritaría esta nota de no ser porque la bestia, a su impotencia racional agrega su repudio a la razón. Absurdo es tratar de convencer a quien ve brillar el sol que es de día. Tan absurdo como aceptar debatir con la bestia en vez de enjaular a la bestia. Aceptar en igualdad a la bestia es de bestias. ¿Discriminador? ¡POR SUPUESTO QUE SÍ! Tan discriminadores somos que enjaulamos a los delincuentes, ES LA ESENCIA DEL DERECHO PENAL. De ahí la responsabilidad de aquellos que entraron en debates imbéciles, como si no supieran que el delito no se debate, se castiga, y que abandonar el castigo por el debate ---hay disyuntiva inapelable--- equivale a haber 'legalizado, en lo personal, el delito'.

Las últimas noticias aparecidas en la prensa el pasado sábado 26 dejan en claro la negativa definitiva del Procurador General de la República a cumplir con su deber. Hay ya lugar a solicitar su desafuero en los próximos días.